Hoy hablamos de cine, del séptimo arte; me gusta la definición de arte que se le ha dado a este invento, pues algunas películas son verdaderas obras de arte y el puesto que ocupa es el séptimo, número mágico. Por lo tanto tenemos un arte mágico que amplía los límites del conocimiento humano.
Para que una película cumpla su cometido y amplíe los conocimientos del espectador/a, deben ser, como por ejemplo:
Blade Runner, El Padrino I y II, El Pianista, El Gran Dictador, Los Puentes de Madison, Gorilas en la Niebla, Memorias de África, 2001: Una Odisea del Espacio, Atraco a las Tres, La Naranja Mecánica, Cabaret, La Cinta Blanca, Apocalypse Now, El Cabo del Miedo, Manhattan, La Noche del Cazador, Seven, El Apartamento, Alguien voló sobre el nido del cuco, Mejor Imposible, La Noche Americana, Teorema, Las Amistades Peligrosas, Amarcord, Qué fue de Baby Jane, Cotton Club, La Misión, La lengua de las Mariposas, Cleopatra, La Vida de los Otros, Babel, American Beauty, El Club de los Poetas Muertos, Cinema Paradiso, Taxi Driver, Philadelphia, Toro Salvaje, Gran Torino, La vida de Brian, La Semilla del Diablo, El Acorazado Potemkin, Un Cuento Chino, El Hijo de la Novia, El Jardinero Fiel, Mi Nombre es Harvey Milk, El Silencio de los Corderos, El Resplandor, Camino a Casa, El Piano, Nueve Reinas, Mi Vida sin Mí, Tesis, Solas, Psicosis, Los Otros, El Golpe, Mystic River, Thelma & Louise, etc.
La última que más me ha gustado, “El Árbol de la Vida” de Terrence Malick y ¿La primera película?.
Tendría que ser un domingo por la mañana, pues recuerdo que nos daba el sol, en la puerta del cine una larga cola que te teníamos que guardar, para comprar las entras en la taquilla, del precio no puedo acordarme pues yo era muy pequeña. Creo recordar a mi prima Mary Carmen, su madre mi tía Meli y claro a mi madre, el primo Manolito aún no abría nacido.
Yo tendría unos 4 ó 5, no más seguro, por lo tanto debía correr el año 1964-65.
Recuerdo que era el Cine Regina, en la calle Jerónimo Hernández. Un cine de los de ante, con un amplio patio de butacas, seguro que tapizadas en rojo oscuro, al fondo la amplia pantalla y por supuesto con el gallinero repleto de una chiquillería, de la que yo no tardaría en formar parte. ¿Y la película?
“Siete novias para siete hermanos” de Stanley Donen, estrenada en 1954, como a España todo llegaba mas tarde.
Ese día me engancho este arte mágico; luego vinieron infinidad de pelis, cine-fórum, ciclos de directores, tertulias cinéfilas de arte y ensayo.
Un ritual hecho miles de veces, pero que aún conserva su encanto.
FIN
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